A raíz del artículo anterior muchas personas nos han contactado pidiendo más información al respecto, ya que hay gente que asegura que esos cambios positivos sí se dan. Sin embargo la evidencia científica sigue diciendo lo contrario. Vamos a intentar darle algo de sentido a todo esto.

Un estudio publicado el día 7 de diciembre del 2019, y llevado a cabo en Granada (España), donde los investigadores ensayaron con 37 voluntarios durante un año el uso de una dieta normal y otra libre de gluten y caseína. Los participantes se sometieron a evaluaciones trimestrales, no hubieron cambios significativos, es decir, que al menos durante seis meses de alimentación restringida, no pasó nada reseñable, incluso las mediciones clínicas sobre los niveles de casomorfina en orina no variaron sustancialmente. El estudio no es de libre acceso.

Sobre este particular hay una serie de estudios bien planificados y elaborados, con doble ciego, grupos de control, etcétera, donde las conclusiones siguen siendo las mismas. Es decir, no hay evidencia que cree un efecto de causalidad entre una dieta restrictiva y mejoras en la conducta o salud en general. Pero sobre lo que sí hay evidencia es sobre otros factores que están relacionados con la alimentación y la salud general. Veamos algunos de estos aspectos.

 

CAMBIO DE ACTITUD

 

Cuando una familia deposita sus esperanzas de mejora en una dieta determinada hay un cambio de actitud, curiosamente, cuando se analizan en profundidad los estudios publicados, descubres que hay un factor que no siempre se muestra en el estudio, pero que muchos investigadores si aportan bajo demanda, que es ¿cuántos de los participantes tenían desordenes visibles de alimentación antes de la citada dieta? Curiosamente sí existe una correlación directa entre una mejora significativa ante el afrontamiento de una dieta restrictiva y un desorden de alimentación.

¿Qué significa esto?

Significa que no fue la dieta en sí lo que generó la mejora sino una mejor calidad alimenticia, ese cambio de actitud hizo afrontar de una manera más intensa el que el hijo o hija comiera bajo ese nuevo programa, este tema lo abordamos de forma intensa en el curso Nivel 1 del Abordaje Integral de los Desórdenes de Alimentación en el Autismo, quizá la conclusión sobre esto es que no es tanto el tipo de dieta, sino el que tenga una mejor alimentación, somos lo que comemos.

 

FLORA INTESTINAL Y DESORDEN SENSORIAL

 

Una mejor alimentación, el uso de probióticos y prebióticos, y una actitud diferente, combinado con un trabajo de tipo sensorial genera una serie de efectos en cascada y visibles.

El trabajo sensorial mejora la capacidad de la persona para variar y ampliar el tipo de alimentos, y a mejor calidad en la alimentación, mejor aporte de nutrientes, mejor equilibrio en el aparato digestivo, y por tanto una mejor salud general, esto lleva directamente a una disminución de la irritabilidad y de la ansiedad, que como sabemos son disruptores en la conducta general.

La mejora de la flora intestinal, mejora el procesado de los alimentos, niños que antes tenían problemas con algunos alimentos, ya no lo tienen.

Un artículo publicado en mayo de 2019 donde se realiza una revisión sistemática de estudios sobre este particular apunta también en esta dirección, es un documento de libre acceso. De cómo una disbiosis intestinal impacta en el organismo de forma general, es el famoso eje intestino-cerebro, cada día más y más evidencia nos viene a reafirmar que esa alteración de la flora está directamente relacionada con muchos efectos conductuales, y no solo en autismo.

El porqué de esta alteración no está clara todavía, si es algo relacionado precisamente con una adquisición de hábitos alimenticios inadecuados, o si hay algún tipo de efecto genético involucrado, o si pudiera ser un conjunto de factores que se relacionan entre sí.

Sabemos que niveles elevados de bacterias de tipo clostridia están relacionadas con efectos negativos en la salud, de hecho generan una disminución de las células de Purkinje, que son básicas en la producción de GABA.

 

CONCLUSIÓN

 

Vemos como no son las dietas restrictivas lo que genera las mejoras, sino contender con el verdadero problema que es la alimentación de la persona. Este ha sido un problema que ha pasado inadvertido, o atendido de forma inadecuada por décadas, y que desde Cocina Adaptada venimos intentando poner de relevancia esta realidad desde el principio.

La atención específica y especializada al conjunto de factores que rodean a los problemas de alimentación, desde aspectos sensoriales, de comunicación, clínicos, …, es lo que genera un modelos de atención acorde a las necesidades de cada persona y que, sin necesidad de dietas extrañas ni experimentos alimenticios, se consigan resultados y avances.

 

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