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  • En la actualidad existen muchas opciones de terapias distintas para tratar el autismo

  • Las áreas prioritarias para familias y profesionales siguen siendo conducta y lenguaje

Cuando nuestros alumnos inician el programa de capacitación de Cocina Adaptada, una de las primeras tareas es saber qué terapias y/o actividades ha realizado el niño o niña hasta ahora, para de esa forma poder generar los ajustes necesarios del plan individualizado.

Las respuestas son infinitas, veamos algunas de ellas en este vídeo:

 

Raramente se ha abordado la alimentación con anterioridad, se ha prestado atención a otros aspectos que parecen preocupar más y hay 2 de ellos que son los que más les inquieta a las familias:

 

1- LENGUAJE Y COMUNICACIÓN
2- CONDUCTA

 

Muchos niños nos llegan con un montón de terapias a cuestas que se han centrado en que el niño o niña hable y que tenga unas conductas adecuadas y acordes a su entorno.

Vemos como es habitual que no exista para el protagonista de la intervención, es decir, el niño, ningún sentido ni propósito de las citadas terapias. Los niños al final acaban orbitando alrededor de su vida sin ser capaces de tomar tierra de forma coherente, van de Luna en Luna, pero jamás aterrizan en su propio planeta.

La falta de coherencia en la intervención, desde el punto de vista del niño, se convierte en un aprendizaje forzado, y esto en el campo de la alimentación acaba generando que al niño se le haga comer de manera forzada. Y esto, acaba generando traumas que tenemos que ir eliminando dentro de nuestros programas para que el niño vea la comida de forma positiva y no como un momento de ansiedad extrema.

NUESTRO PROGRAMA ESTRELLA

Hay más aspectos que inciden, obviamente hay un proceso de sostenido de educación forzada, no hay naturalidad en el aprendizaje que se suele dar en un contexto de aprendizaje natural. Esta situación que se extiende a casi todos los aspectos de la vida del niño, es otro de los factores asociados a los pocos momentos agradables que los niños con autismo tienen en su vida.

Esto genera en muchos casos situaciones de ansiedad, irritabilidad, y muchas crisis en el niño, las cuales se combaten con más terapia (de esa espacial) y en muchas ocasiones si la terapia espacial no funciona, con fármacos.

Al final tenemos a niños ansiosos, con traumas y para los que la comida o es un mero trámite de menú carcelario (basado en modelos rígidos, rutinarios y poco variados) o un castigo. En cualquier caso, sea en el primer o segundo modelo nunca se presta atención a la alimentación.

EL ABORDAJE DE LA ALIMENTACIÓN DEBE DE SER PRIORITARIO

 

Hemos visto en todos estos años como perfiles de niños que inicialmente comían bien y no tenían problemas de alimentación, resultaba que tenían dietas restrictivas, predominantemente dulces, ricas en hidratos y grasas hidrogenadas, y en suma, una mala alimentación.

Claro que el tema de la alimentación es todo un problema, la malnutrición infantil es un problema inmenso al que no parece que nadie le ponga freno, en México más del 55% de los niños tienen obesidad o sobrepeso y una dieta inadecuada, el 40% de los niños españoles de entre 3 y 8 años tienen obesidad o sobrepeso. Esto en la población general, es decir, la malnutrición infantil es algo que se ha normalizado, por tanto, si en general no vemos estos problemas, en el caso del autismo, mucho menos. Y esto genera una larga lista de problemas, desde niños que no comen, a niños que comen mal.

Y es que la cuestión es clara:

¿Podrían ustedes realizar una sesión de 60 minutos de equinoterapia con el estómago vacío? ¿Y una sesión de Integración Sensorial con dolor estomacal? ¿Quizá aceptarían realizar una actividad de lectoescritura de 30 minutos de duración sin levantarte de la silla encontrándote mal? ¿Irías con una sonrisa al cole sabiendo que vas a pasar horas en un estado de ansiedad permanente?

Tranquilos, ya conocemos la respuesta.

El impacto directo que vemos una vez el Programa de alimentación ha sido diseñado, implantado e iniciado es que todos aquellos objetivos que se intentaron realizar anteriormente se logran antes, sin traumas y con los niños tranquilos y felices.

Naturalizar las acciones normales de nuestro día a día es básico y fundamental. Que las cosas se den de manera normal, sin estrés, sin nervios, pero sobre todo, con un sentido y un propósito para el niño, donde no se fuerce nada, donde consigamos aumentar esos momentos agradables en la vida del niño, hay que conseguir que aterricen por fin en su planeta, que por cierto, también es el nuestro.

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