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  • El gran desafío al que multitud de profesionales y familias de niños y adolescentes con autismo se enfrentan diariamente es la introducción de alimentos nuevos. 

 

El principal problema con el que se encuentran profesionales y familiares a diario es el no saber introducir alimentos de forma correcta. Aunque sí es el problema que más preguntas nos realizáis, la pregunta por excelencia es ¿CÓMO?

 

  • ¿Cómo hago para que coma X?
  • ¿Cómo hago para ampliar su dieta?

 

Aquí tanto si el desorden de alimentación es visible como invisible -multitud no se detectan- el problema de introducir alimentos es palpable, reconocido e identificado absolutamente, sin ninguna duda, nadie lo cuestiona.

Bien, desde Cocina Adaptada, al realizar el abordaje de forma integral para nosotros esto es un reto, pero uno de tantos que hay que superar, la introducción de alimentos no es el ÚNICO RETO. Además antes de ello tenemos que diseñar un programa que sea adecuado a la persona de forma individual, si nos leéis habitualmente sabéis que repetimos esto hasta la saciedad.

Y la introducción de alimentos no es el primer paso, antes han habido varios más y los mismos crearán las bases de los programas y determinarán qué alimentos podemos introducir inicialmente y qué no. Pero no solo eso, también cómo los vamos a introducir, cuándo, incluso dónde y con quién. Esto hay que grabárselo a fuego.

NO es, hoy me apetece que comas …no sé, queso, y vas a comerte el puñetero o deseable o delicioso queso. Definitivamente no.

 

PRINCIPALES ERRORES COMETIDOS EN LA INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

 

Os voy a ir poniendo algunos ejemplos. Vamos con el tomate.

A la pregunta de, ¿qué alimentos come normalmente? La respuesta fue: “Juan come tomate, le encanta el tomate”.

Ok, Juan come tomate, ¿cómo come ese tomate? ¿qué tipo de tomate? ¿qué preparación lleva ese tomate? ¿tiene cocción o se lo come crudo?….. y así estaríamos horas lanzando preguntas buscando respuestas muy específicas que nos van a hacer un mapa mental de cómo es su aceptación de ese alimento.

Donde alguien ve “come X” nosotros necesitamos saber cómo, por qué, cuándo, dónde para saber si ese alimento lo tiene integrado o solo acepta el alimento de una o algunas maneras determinadas.

Al final es que a Juan le encanta la pasta con salsa de tomate y la pizza pepperoni que lleva salsa de tomate. Alguna vez, no siempre, acepta algún trozo de tomate cherry pero no lo come entero. Por tanto ¿pensáis que a Juan le encanta el tomate?

Nuestro mapa mental con estos datos nos indica que Juan se está iniciando con este alimento, puede hacer mucho tiempo que lo coma, pero está en el punto de partida del tomate.

Con el tomate podemos hacer 1000 y 1 preparaciones, desde crudo en ensalada hasta salsas sí, también potajes, purés, caldos, cazuelas… por nombrar algunos y de cada una de estas preparaciones te van a salir ramificaciones de las mismas específicas que variarán depende de cómo se cocine y depende de con qué se mezcle. Y aquí volvemos a recordar esta entrada, «que no se toque la comida».

 

 

Estamos en el punto de partida, queremos ampliar, no lo tiene integrado, Juan come tomate de una forma muy específica así que, veamos este vídeo.

 

 

LOS INGREDIENTES POR SEPARADO, POR FAVOR

 

Y es que donde tú puedas ver una ensalada caprese fabulosa al niño o niña le puede estar dando muchísimo asco ver que esos alimentos se toquen. Si solo hacemos que obligar y no entendemos su visión, mal vamos.

Vamos ahora con el queso. Muchos errores cometidos son que el niño o niña un día comió un determinado de queso y nosotros procedemos la introducción de este alimento de alguna de las siguientes formas, quizá todas:

  • Poner todos los tipos de queso habidos y por haber. Por ejemplo un día comió queso gruyere y otro día le damos queso fresco. Ni se parecen en color, ni en sabor, ni en olor y mucho menos en textura.
  • Se nos ocurre la “genial” idea de gratinar los macarrones que sí come con un cheddar, a parte de lo anterior de esta forma cambia también la temperatura. Y eso de estirar el queso que a nosotros nos encanta al niño o niña le puede dar un asco tremendo.
  • Empezamos a mezclar el queso en todo aquello que cocinamos o preparamos, desde ensaladas hasta gratinados, salsas para carne o pescado y todo aquello que se nos ocurre sin llegar a entender por qué ahora no come queso.

 

Voy a poneros otro ejemplo con un alimento distinto, siento comunicaros que NO es el brócoli. Eso sí, prometo que pronto tendréis la entrada dedicada a este alimento tan deseado por el adulto en la introducción de alimentos y tan detestable para la población infantil, en general, y algún que otro adulto en particular y yo no logro entender después de tantos años por qué queréis que coman brócoli de forma casi obsesiva.

Ahora os quiero hacer pensar con un alimento que muchas veces es buena idea mostrarlo en otro formato que como viene del mercado: la naranja. Y digo muchas veces porque no siempre, ya sabéis, cada caso es único y requiere de un abordaje individual.

Pongámonos en el lugar de Cristian. Un día Cristian está en una fiesta de cumpleaños y prueba el zumo o jugo de naranja. Era un vaso que llevaba pajita o popote y bebió. La madre se emociona (no es para menos) y al llegar a casa le pone gajos de una mandarina en un plato como postre tras la cena. El niño empieza a negarse pero la madre al ver que probó el zumo insiste e insiste acabando la situación en una crisis nada agradable ni para ambos ni para el padre y la hemana que estaban en un segundo plano en el salón. Estas situaciones son muy frecuentes, tristemente.

 

  • ¿Por qué pensar que de un zumo puedes comerte una mandarina a gajos?
  • Si la mandarina no está «pelada a lo vivo», se va a quedar el albeldo, que es la fina membrana blanca que hay entre la piel y los gajos. Bueno pues no es tan fina para mucha gente, puede provocar desde vómitos hasta atragantamientos.
  • ¿Se puede entender que cuando se muerde un gajo de mandarina o naranja pueden notar la sensación de una explosión de líquido en la boca? Casi parecido a cuando se muerde un tomate cherry.

 

Y ahora volvemos con Juan, ¿por qué Juan comía solo trozos de cherry y no siempre? Juan nota esa explosión de líquido en la boca que no le resulta nada agradable y solo come trozos a veces cuando esos trozos no contienen ninguna pepita del tomate. Pero nadie se dio cuenta de estos detalles.

 

DOS REGLAS BÁSICAS EN LA INTRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

 

Como ya dijimos en este artículo, la bandeja o plato compartimentado es una genial idea, los alimentos no se van a tocar y, si estamos introduciendo alimentos es la mejor opción para que el niño agarre seguridad con él mismo y confianza con nosotros, dos aspectos que parece nadie prestar atención. Es importantísimo.

 

  •  SEGURIDAD EN ELLOS MISMOS

 

Para lograr esto en un niño inapetente o quizá traumado es la motivación. Tiene que estar motivado o motivada para empezar a creer en sí mism@ y generar un interés por la comida. También la progresividad no podemos ponernos objetivos muy altos, tampoco ofrecer alimentos al tuntún, tenemos que tener una estrategia muy bien planificada. Y tener claro que hay alimentos que no le gustarán, por favor, respetemos los gustos particulares de cada persona.

Otra cosa es que su dieta sea muy muy limitada, pero si su dieta se va ampliando dejamos que decidan también.

 

  •  CONFIANZA EN NOSOTROS

 

Si les engañamos, camuflamos alimentos y no anticipamos el niño va a entrar en un estado de ansiedad tremendo, además de desconfiar de nosotros. Y si entráis en este punto lo tenéis bien crudo. Hay que respetar y ganarse su confianza, como debe de ser con todas las personas que habitamos este mundo.

Continuará….

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