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  • La retirada del pañal en niños con autismo en muchos casos puede resultar una auténtica odisea

 

Uno de los hitos modernos que ha adquirido gran relevancia en el desarrollo infantil es la retirada del pañal, es un hito artificial y ligado a aspectos culturales, es decir, no tiene una verdadera relación con los aspectos biológicos.

En el mundo occidental moderno se ha decidido que la retirada del pañal debe realizarse entre los 2 y los 3 años. Y a ser posible aprovechando las vacaciones de verano, de forma que el niño cuando ingrese en la escuela se pueda dar por completada la retirada del pañal.

Es decir, el motivo real de la edad de retirada es realmente la escuela. No que exista algún hito biológico de relevancia, el hito es puramente social, se llama colegio, y al colegio no se va con pañal, porque lo contrario implica un nivel de atención para el cual la escuela no está preparada.

 

La retirada del pañal y el control de esfínteres en la infancia

 

Los niños empiezan a tener control con sus deposiciones a partir de los dos años. Lo primero que son capaces de controlar es el momento de hacer caca, es una sensación que tiene una fácil asociación y es un proceso de integración bastante rápido y natural.

El pipí diurno se empieza a controlar a partir de los dos años y medio, y en la mayor parte de los casos, sobre los 3 años suele estar ya controlado. No así el pipí nocturno, el cual puede requerir de más tiempo, en algunos casos llegando hasta el inicio de la adolescencia.

Este proceso implica un avance tanto a nivel físico como emocional. El niño ha fortalecido su musculatura, camina de forma adecuada, tiene mejor comprensión verbal, y se muestra cada vez más conectado con su entorno e interactúa de una forma adecuada.

Veremos que el niño cada vez aguanta más tiempo sin hacer pipí, o si se hace pipí o caca va a pedir que le quiten el pañal. Él mismo toma conciencia de que necesita hacer pipí o caca, de manera que avisa del hecho.

Se dan por tanto dos hitos relevantes que están ligados a la retirada del pañal: Por un lado tenemos aspectos físicos, avances musculares, avances en la propiocepción e interocepción, mejoras vestibulares, etc. Y por el otro lado tenemos los avances en su interacción social, comunicación, lenguaje, capacidad de atención, etc. En resumen, se da un importante avance a nivel psicomotor y fisiológico, emocional y cognitivo.

 

La retirada del pañal en el niño con autismo

 

Hemos visto que, en promedio, los niños adquieren las capacidades físicas, motrices y cognitivas para la retirada del pañal entre los 2 y los 3 años. Este hito suele ser diferente en muchos niños y niñas con autismo. Veamos porqué.

Aunque vamos a tener un grupo importante de niños con autismo que van a cumplir con los hitos esperados, en la mayor parte de los casos esto no va a ser así y la retirada del pañal va a requerir de algo más de tiempo de lo previsto.

Hemos visto los detonantes que hacen que el niño pida pipí o caca, y precisamente esos detonantes suelen aparecer alterados en el autismo. Es lógico pensar que esta alteración va a comprometer el proceso de retirada del pañal en el momento previsto para la mayoría de niños.

El efecto del autismo a nivel motriz, sensorial y cognitivo es visible a partir del año y medio de edad, y tiene manifestaciones cuantificables, precisamente, entre los 2 y los 3 años. Esta respuesta inesperada del niño va a impactar de forma directa en el control de esfínteres, y va a hacer que la retirada del pañal del niño con autismo requiera en promedio de más tiempo de lo que el canon social marca.

 

¿Es una buena idea forzar la retirada del pañal?

 

En general nunca es una buena idea forzar nada, pero en el autismo menos. Pero veamos este aspecto con algunos ejemplos, tomemos dos casos reales que conocemos bien en Cocina Adaptada, los casos de Pedro y Marcos.

Pedro

Pedro tiene 2,5 años. Acaba de recibir el diagnóstico de autismo. No ha tenido intervención y apenas tiene lenguaje (algunas palabras sueltas), no tolera bien el agua ni para ducharse ni asearse, cortarle el pelo es una odisea, es más fácil correr un maratón con un saco en la cabeza y los pies atados que cortarle las uñas, tiene muchas rabietas que la familia no entiende, apenas presenta contacto visual, no señala, y la comida, desde los 18 meses se ha convertido en un momento de pesadilla familiar.

En las reuniones con el Centro Educativo para recabar información de los padres e ir previendo las necesidades de Pedro en la escuela se han tenido en consideración sus dificultades y se ha prestado cierta relevancia a la atención en el Comedor Escolar que explicamos AQUÍ. Las instrucciones más importantes desde ahora mismo hasta septiembre que arranca el nuevo curso es:

  1. Retirad el pañal este verano
  2. Dadle autonomía en la comida: que pueda comer solo
  3. Quedamos a la espera de que inicie Atención Temprana cuanto antes

Marcos

Marcos tiene 3,5 años. Fue diagnosticado de autismo a los 20 meses de edad y lleva algo más de un año en un programa de Atención Temprana. Sus dificultades son muy similares a las de Pedro, pero obviamente con sus características propias y diferenciales, ya saben, no hay dos casos iguales.

Marcos asistió a una escuela regular u ordinaria durante este curso y la principal fijación de todo el equipo educativo fue la retirada del pañal, ya que el verano anterior, a pesar de que esa fue la consigna, no se consiguió con éxito.

Al inicio del curso se dijo claramente a los padres, si en diciembre no hemos logrado la retirada del pañal cambiará la modalidad educativa: Pasará del centro ordinario a una escuela de educación especial.

A consecuencia de las anteriores instrucciones y recomendaciones (o coacciones, cada cual que use la versión que le parezca más correcta) el estrés en la familia se acentuó de forma tremenda, en 4 meses se intentó todo lo que estaba inventado para que Marcos controlara esfínteres y la retirada del pañal se lograse.

Al final se logró pero no en esos 4 meses, sino a final del curso, en el mes de junio. Si bien Marcos permaneció en el Centro Educativo, la sobre exigencia que se creó impactó en otras áreas de la vida del niño. Su madre lo explica:

Fue una carrera contrarreloj en el que el futuro de mi hijo dependía de un pañal. Al principio cuando se hacía pipí encima me enfadaba mucho, por él, no podía controlarlo, hasta que Marcos empezó a aguantarse días enteros. Cuando hacía pipí al levantarse me quedaba tranquila puesto que sabía que durante toda la jornada escolar se aguantaría”.

Por si esto parece poco también hablamos con su tutora del Centro Educativo:

Marcos está en un Centro Ordinario y no podemos tolerar que lleve pañal. Es por él también, porque si lo ven otros niños con pañal se van a reír de él y no va a poder tener amigos”

Obviamente el menor problema de un niño con autismo de 3 años no es que otros niños de 3 años se rían de él por llevar pañal. Pero en ocasiones se toman decisiones que impactan en la vida de los niños desde una visión totalmente alejada de la realidad y necesidades de niño.

 

 

¿Por qué cuesta tanto la retirada del pañal de niños con autismo?

 

Aunque se pueden dar una larga lista de motivos y es posible que varíen de unos niños a otros, veamos cuales fueron los problemas que se dieron con Pedro y Marcos:

  • Problemas de interocepción: no sé cuando tengo pipí o caca, cuando estoy mojado o seco.
  • Problemas de comunicación: si noto una sensación “extraña” en mi cuerpo no sé qué tengo que decir o hacer.
  • Falta de instrucciones claras: el pañal se retiró pero no le dieron instrucciones claras de qué tengo que hacer, sólo sé que tengo que estar sentado en el wc..
  • Malos apoyos visuales: aquí hay muchos dibujos mezclados que yo no entiendo
  • Falta de motivación: me sientan en el wc por largos periodos de tiempo (hasta 30 minutos, con las consecuencias negativas que esto conlleva) y me aburro.
  • Falta de intimidad: en el cole hay muchos wc juntos con muchos niños y allí sólo quiero jugar no quiero estar sentado.
  • Frustración: no sé qué pasa pero todo el mundo me riñe y se enfada conmigo.
  • No tengo el grado de madurez necesario para la retirada.

 

 

Obviamente otros niños pueden tener otras situaciones, pero en su mayoría se van a basar en los ítems aquí reseñados.

Todo esto va a generar efectos negativos en el niño, tales como: Falta de seguridad; Ansiedad; Impacto negativo en la alimentación; Irritabilidad; Problemas conductuales; …

Pero también se dan casos más extremos, donde el niño presenta cuadros de estreñimiento severo, o no hace pipí.

Y todo esto puede desembocar en otros problemas, deshidratación (el niño comprende que si bebe tiene pipí, y para no hacer pipí no bebo), o no come (idéntico que con el agua), o, sencillamente no siento la sed, ni el hambre, ni las ganas de hacer pipí, ni caca, …, tengo una fuerte alteración a nivel de propiocepción que hace que no tenga claras esas señales. Tanto de forma inducida artificialmente como por la alteración sensorial, nos podemos encontrar con estas situaciones, las cuales se pueden ir complicando más y más tal y como hemos ido viendo en otros artículos del blog

Y esto nos lleva a cuadros donde la capacidad de atención del niño, si ya de por sí no era la mejor, se va empeorando día a día, y por tanto, cada vez es más complicado resolver la retirada del pañal y acabamos en modelos de forzar la situación, con el consiguiente estrés y sufrimiento gratuito para todos.

 

Cómo hacerlo mal

 

Normalmente todo el mundo da consejos de cómo hacerlo bien, pero dado que no hay modelos mágicos, vamos a ver a través de los errores cómo poder generar unas pautas mas adecuadas para la retirada del pañal en el niño con autismo.

  • Para forzar a que Pepe pida hacer pipí le vamos a dar mucho agua, de forma que obviando que Pepe no siente la necesidad de hacer pipí, como nos descuidemos podemos hacer que Pepe tengo un problema que antes no tenía.
  • A Manuel le daremos una dieta blanda y rica en fibra para que tenga muchas muchas ganas de hacer caca y así poder empezar el proceso. Obvio le va a pasar lo mismo que a Pepe, de hecho en muchos casos los niños dejan de comer gracias a este tipo de métodos tan absurdos.
  • A María le pusieron una secuencia con apoyos visuales pegadas a la pared. El pictograma llevaba falda, cuando María llevaba pantalón se perdía en medio de la ejecución de la secuencia.
  • Frank tiene miedo a sentarse en el wc, no toca el suelo con sus pies. Le pusieron un elevador pero se movía, le generaba inestabilidad y el miedo se acrecentó.
  • A Brenda le dicen que ya es mayor, que no puede llevar pañal. Se le ha retirado pero Brenda va realizando evacuaciones sin ton ni son y sólo recibe regaños. Ninguna motivación por parte de su entorno ni ninguna explicación que no sea esa, que es mayor.
  • David estaba en su casa por la mañana, después iba al cole, tras el mismo a casa de su abuela, después a terapias y otra vez a casa. De 4 a 5 lugares distintos de forma diaria. De más de 5 wc diferentes. Cada espacio completamente distinto. David tenía problemas para saber y recordar dónde estaba el interruptor de la luz en cada estancia, lo que le generaba una ansiedad extrema.
  • Pongan aquí sus propios errores.

 

Conclusión

 

La retirada del pañal en niños con autismo no debe tomarse como algo rígido e inflexible que haya que llevar a cabo antes de no se qué día D y hora H, no, debemos tomar en consideración que el desarrollo del niño con autismo no es igual, y en muchos aspectos el niño requiere de mucho más tiempo para poder llegar a determinados hitos del desarrollo.

Es importante que sepamos entender que los ritmos de madurez pueden ser diferentes, y eso debemos respetarlo.

No se trata tampoco de esperar de forma indefinida, o a que el niño tenga 8 años, sino a tomar conciencia de que esas manifestaciones también son síntomas claros de aspectos que debemos abordar dentro de las terapias del niño, porque si no, los efectos pueden ser más complejos de lo que pensamos a priori.

Debemos de poder plantear la retirada del pañal como algo gradual y progresivo, incluso ponernos plazos lógicos, y si en vez de decir que antes de los 3 debes estar conseguido, pues antes de los 4.

En conclusión, la retirada del pañal nunca debe estar condicionada por factores ajenos al niño, y no debe ser motivo de más estrés y ansiedad. Planificar de forma natural la retirada del mismo, tomando en consideración las necesidades del niño y respetando sus tiempos debe ser nuestra máxima prioridad.

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